Contenido elaborado por Marcos Ocaña Talavera
5º C.A.V

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“Era un compañero excelente, un muchacho estupendo. Pero naturalmente entre el Raúl de aquella época y este Raúl de hoy parece mentira que se haya producido un cambio tan fundamental. Raúl era un loco, un loco tremendo, un loco de atar, simpatiquísimo, pero un desorbitado bárbaro, bárbaro. Me acuerdo que una vez en el teatro "18 de Julio" había una compañía española de zarzuelas y revistas que hacía una obra que se llamaba "Las hijas del placer". Me acuerdo que habían colocado unas escaleritas del escenario a la platea para que pudieran bajar las bataclanas, venían cantando, haciendo evoluciones por los pasillos; aquello provocaba una "reacción" del público formidable; pasaron las muchachas por donde estábamos nosotros y Raúl estaba ahí, se levantó detrás de ellas, subieron al escenario y subió Raúl. Ahora piense Ud. el teatro "18 de Julio" lleno un sábado a la noche y Raúl en el escenario con "Las hijas del placer", con las bataclanas, desorbitado, él también cantando; ¡era un loco tremendo!”.

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Castillo (1979) cita a Victor Soliño, amigo de Raúl y famoso compositor de tango. Con estas declaraciones nos podemos hacer una idea de cómo era realmente Raúl Fontaina: un hombre simpático y trabajador, un loco luchador.

Es un miércoles de febrero de 2008, cuando Raúl Fontaina, referente de la TV nacional y símbolo internacional uruguayo, fallece. El país entero se viste de luto tras enterarse de que el hombre que realizó la primera retransmisión televisiva y que trajo a Uruguay la televisión, muere. Para el recuerdo quedará su presencia en el cincuenta aniversario de su canal hacía tan sólo dos años atrás o las primeras palabras en la televisión uruguaya que él pronunció personalmente: "Señoras y Señores, a partir de este momento, SAETA TV CANAL 10 está en el aire". Fue con estas palabras con las que cumplía el sueño de cualquier comunicador, fundar una televisión. El periodista hace Carlos Arce, recuerda aquellos inicios con las siguientes palabras: “Recuerdo los comerciales improvisados, mucho más corazón y garra charrúa que tecnología, era todo a pulmón”. (Arce, “Recuerdos del ayer”, n.d).