Influencias de Argentina en la televisión uruguaya
Ángel Arenzana Rodríguez

1. Introducción
Por su ubicación entre gigantes se puede comprender que el reducto de invencibles uruguayos haya sido históricamente y sea en la actualidad un gato panza arriba que lucha por diferenciarse de todas las maneras posibles de sus vecinos brasileros y argentinos.
Llevando a cabo un breve repaso de pertenencia geopolítica de sus fronteras Uruguay fue, antes de su independencia y jura de Constitución en 1830, parte del Reino luso-brasileño hasta que éstos se independizaron de Portugal, siendo entonces provincia de Brasil, para más tarde formar una de las Provincias Unidas del Río de la Plata con capital en Buenos Aires, y esto en tan solo un periodo de diez años.
Con esta convulsa situación, la nación uruguaya tuvo que forjarse una identidad propia apresuradamente. Intentando hacerse una y distanciarse de quienes habían estado ocupando su tierra pasaron por una guerra civil y una dictadura. En su intento de hacerse valer por sí misma y explotar sus valores tuvieron antes que coger de la mano a sus hermanos mayores y eligieron, como suele hacerse en estos casos, tomar como modelo fraternal a aquel con el que más afinidad tenían. El idioma es siempre una fuente de la que emana entendimiento.
Antes de que la globalización fuera consumada como pedestal de trato entre pueblos del mundo donde manda el capital, este pequeño país de apenas 3 millones de habitantes, ha vivido con una gran dependencia de las exportaciones a Argentina.
A su vez la industria televisiva charrúa ha sido amamantada principalmente por programas de la televisión argentina, como también ha ocurrido a países como Paraguay o Chile, donde por similitudes culturales y barreras idiomáticas mínimas el flujo de productos audiovisuales son muy fácilmente exportables.
Para entender la televisión en Uruguay no podemos obviar su dificultad para generar productos propios, su pequeña industria y su cercanía no solo geográfica a Argentina, y de ello nace el motivo de esta investigación.

2. La televisión uruguaya, en manos de unos pocos
La televisión desde sus inicios está vinculada a los grandes grupos multimedia que concentran en pocas manos el 75% de las cadenas en el aire. Junto a las privadas encontramos solo un canal estatal que empieza a emitir después de los otros tres.
También viene marcado el comienzo de la televisión por la falta de una industria audiovisual sólida en este pequeño país. Eso facilitará la entrada desde un principio de programas extranjeros que sirvan para rellenar la parrilla - o grilla - televisiva.
Dejando a un lado la invasión de los contenidos de la industria norteamericana que se produce de manera masiva en todos los lugares del mundo de contenidos, partimos de las primeras telenovelas como "La Familia Falcón" o "El Amor Tiene Cara de Mujer", programas musicales como "El Club del Clan", cómicos como "Viendo a Biondi" o "La Tuerca" o el show de "Sábado Circulares de Mancera" todas emisiones llegadas desde Argentina hasta la adorable figura de Cacho Bochinche, humorista nacido en Buenos Aires que desarrolló prácticamente toda su carrera profesional en Uruguay, para comprobar que el flujo de transmisiones importadas por los uruguayos se han ido sucediendo hasta la actualidad.
"La televisión uruguaya está plagada de programas argentinos, desde los de entretenimiento hasta los de cotilleo. Las estrellas de la televisión argentina repiten sus éxitos del otro lado de los ríos de la Plata y Uruguay, como son los casos de Susana Giménez o Marcelo Tinelli. A su vez, también ha sucedido que muchos uruguayos tanto han triunfado en Buenos Aires que han sido adoptados como argentinos, como las actrices China Zorrilla y Natalia Oreiro o el poeta de tango Horacio Ferrer." (Rebossio, 2013).
Este intercambio cultural se produce en una dirección y son los tres grandes grupos: Romay Salvo, Scheck y De Feo-Fontaina, quienes controlan y dictan a día de hoy qué ven los uruguayos.
Esto deja bajo el influjo de los intereses comerciales a la oferta cultural televisiva y sabiendo que esto configura a la pantalla no solo como un lugar para entretenerse sino un lugar de "mensajes simbólicos y éstos, además de ser instrumentales como escuela de consumo y como aparatos ideológicos de estado (es decir, instrumentos de control social) son también los vehículos predominantes generadores de sentido en las sociedades contemporáneas" (Faraone, 1999, p.7).
Por tanto vamos a encontrar aquí una televisión mayoritariamente privada, con intereses privados dominantes y un capital privado que traspasa las fronteras de la República Oriental dando protagonismo a una gran mayoría de contenidos importados argentinos y vamos a observar las distintas maneras de cómo esto condiciona a la sociedad en otros aspectos de su vida diaria, a través de lo que les llega por los medios de comunicación.

3. La repercusión de la influencia argentina
"Antonio Pérez García, catedrático de psicología social de la Universidad Católica de Uruguay considera que por la influencia de la televisión argentina los uruguayos comenzaron desde la década de los sesenta a hablar más parecido a los porteños." (Rebossio, 2013)
La televisión como instrumento que genera mensajes de todo tipo puede modificar nuestra opinión sobre las cosas, informar o desinformar, dar importancias a éstos o aquellos temas, cambiar nuestra manera de entender la realidad o incluso nuestra manera de hablar.
Que un país como Uruguay consuma tantas horas de televisión de producción argentina termina siendo importante hasta el punto de modificar y "argentinizar" a los uruguayos. Las diferencias culturales de dos pueblos que parten de unos orígenes muy similares se vuelven cada vez más difusas y análogas.
Al igual que ocurre en Europa tras la creación de la Unión Europea las miradas traspasan nuestras fronteras. Aquí nos pasamos el día echando la vista a Bruselas, al Banco Central Europeo y a las situación política y económica de Alemania, Francia o Italia, a veces con el sueño de parecernos a ellos, o con la intención de criticar allí lo que aquí hacemos igual sino peor.
De la misma manera Uruguay en lugar de mirarse al espejo de los asuntos internos se acaba encontrando con la figura de Argentina. Al igual que nos ocurre en Europa, las relaciones económicas y comerciales son motivo principal de que esto ocurra.
Los conflictos entre países vecinos con negocios en común son una constante, generan dependencia y eso también ocupa las portadas de los periódicos y las cabeceras de los informativos.

3.1. Entretenimiento y ficción
La ficción por su carácter global es un producto altamente exportable, lo que los convierte en potencialmente rentables, pero es necesario una industria para su creación.
"Tradicionalmente, debido a la ausencia de producción ficcional, por los altos costos en relación con el tamaño de su mercado y de la inversión publicitaria, Paraguay y Uruguay se nutrieron de ficciones provenientes principalmente de Argentina." (Mazziotti, Borda, Heidenhain, y Weiss, 2001, p.37)
Las cosas están cambiando en el ámbito económico general, poco a poco, los nuevos colosos emergentes como China permiten dar alas a un país que quiere cambiar su rumbo con pasos cortos pero seguros y quiere llegar a la adultez alejándose de los antiguos modelos. Juega sus cartas para sacar el máximo partido aprovechando la facilidad de la que gozan aquellos que solo tienen que gobernar a unos pocos.
Al igual que esto le sirve para poder empezar a desembarazarse de su dependencia comercial con Argentina, los distintos tratos internacionales, hacen que este virando y empieza a seguir la estela de países como Chile, más independientes que comercian de manera habitual con distintas partes del mundo como Estados Unidos o Europa.
"Aunque la producción local haya aumentado en estos últimos años, la situación general sigue siendo preocupante." (Moreno, 2005)
Y la situación parece no haber variado en exceso. En Uruguay más del 50% de la producción de entretenimiento es de origen argentino. La gente está acostumbrada a que la caja les muestre programas y personajes televisivos del otro lado del río que sin ninguna duda entrarán en sus casas a través de las pantallas para quedarse a formar parte de ese poso cultural que dejan los productos audiovisuales.
De la misma manera y aun hoy si miramos la programación de cualquiera de sus cadenas (sobretodo en las privadas) podemos encontrar cómodamente una cantidad importante de productos importados desde Argentina, Chile, España o EEUU.

3.2. Informativos y periodístico

En cuanto a lo que a programas de información y periodísticos se refiere el panorama no es muy distinto. Debemos distinguir entre dos aspectos: la producción y los contenidos.
Aunque en su elaboración puedan parecer productos de creación nacional al 100% una vez lo analizamos en profundidad encontramos mucho que matizar.

Para empezar y a tener en cuenta es el hecho de que durante los primeros años de televisión tras su creación, el canal del Estado quiso presentar una programación más amplia incluyendo información de política y sociedad. Esto fue tomado por competencia desleal de los canales privados quienes ganaron la batalla jurídica.

Hoy en día, y a través de una empresa externa, el canal 5 puede presentar contenido informativo en su parrilla.
A diferencia de otros países, como por ejemplo España, la televisión pública uruguaya va a la deriva a merced del oleaje impuesto por las cadenas privadas. Es la última a la cola.

En nuestro país es la televisión pública, precursora y pionera de comenzar las emisiones televisivas, quien se ha ganado ese prestigio, quien está amparada con la protección del Estado, y al margen de la utilización política que uno u otro gobierno pueda hacer de ella, goza de una salud que la mantiene a flote y sirve en algunos casos de referencia.

En Uruguay, en segundo lugar, habría que hablar de los contenidos. La falta de crítica y el continuo bombardeo de noticias relacionadas con el país vecino hace que sus habitantes perciban una televisión donde los intereses de su país y sus habitantes no están custodiados por nadie. No hay más protección que aquella que atañe y concierne a los grandes grupos multimedia.

"Los únicos programas noticiosos que podían ser controversiales, nunca duraron mucho tiempo en ondas o nunca fueran presentados en los canales de aire. Estamos hablando del programa argentino Caiga quien caiga, que luego de pocas semanas en ondas, fue retirado del canal donde se emitía por haber criticado al Presidente de la República (entonces Jorge Batlle, del Partido Colorado). El otro programa es el presentado por un periodista argentino, Jorge Lanata, conocido por su discurso anticonformista y crítico hacia la clase dirigente en su país." (Moreno, 2005)

La comodidad de la posición de poder en la que se encuentran las tres grandes cadenas privadas hace posible modificar a su antojo la programación que responderá a sus intereses comerciales, evitando el conflicto con el gobierno que se encuentre al mando e impidiendo que otros originen información fuera de los límites que a ellos les incumba.


4. Conclusiones
La pequeña Uruguay tiene aun un largo camino por recorrer en su búsqueda de aquello que comenzó en 1830: ser un país independiente. Es algo que tiene que ensamblar a la separación de sus vecinos, sobre todo con aquel que comparte su afición por el mate.
Los mensajes mediados no hacen sino acercarla a Argentina mientras que su gente cultivada, abonada y regada con una importante cantidad de los ingredientes que se utilizan en Buenos Aires busca ser distintos a ellos. Los charrúas son dirigidos por su gobierno hacía la emancipación, buscando un camino fuera de la gigante sombra que su país vecino del oeste proyecta sobre ellos.
Es difícil cambiar los estándares que sigue su sistema de producción televisiva. La dirección de contenidos que llevan a cabo las tres cadenas más antiguas de Uruguay hace complicado pensar que podrán surgir alternativas con bastante fuerza y una infraestructura suficientemente potente como para cambiar la forma de hacer que tienen éstas.
Por su parte, los gobiernos tendrán que determinar dónde se encuentra el capital, el negocio y el futuro de la economía uruguaya. Será entonces cuando quizás, por atañas de mercado estos gigantes mediáticos decidan focalizar su atención en otros mercados televisivos e importar otros programas y quién sabe si probar otros referentes culturales.
La industria que no se creó, es ardua de crear ahora. La creencia de que no tienen nada que ofrecer y su falta de tradición exportadora hacer presagiar que Uruguay podrá alejarse de Argentina pero tendrá que seguir bebiendo de otros.
Sin duda lo que sí que parece imposible de solventar son las continuas miradas llenas de recelo a sus vecinos con los que comparten la seguridad de sus cuentas bancarias, sus playas e intereses comerciales, cuando no familiares o amigos.
Uruguay está tomando su camino dentro de la gran Latinoamérica y en unos años podremos ver que decisiones ha tomado respecto a su hermano mayor.

5. Bibliografía
Rebossio, A. (2013). Argentina y Uruguay, casi un mismo país, dos países enfrentados. Octubre, 10, 2013:
**http://internacional.elpais.com/internacional/2013/10/10/actualidad/1381368124_224157.html**

Linn, T. (2014). ¿Qué teme la Argentina de Uruguay?. Enero, 04, 2014:
http://www.lanacion.com.ar/1652741-que-teme-la-argentina-de-uruguay

Moreno, A. (2005). Un análisis de la programación de la televisión uruguaya. Marzo, 09, 2005:
http://www.pyp-uba.com.ar/news9/pdf/dans.htm

Faraone, R. (1999, Enero/Junio). Economía en la TV uruguaya. Algunas reflexiones teóricas. Revista Electrónica Internacional de Economía de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación, 5(1) Consultada el 18 de enero de 2014:
http://www2.eptic.com.br/sgw/data/bib/periodicos/1c0d9db0b4cf1fdf4ae6d0372e7f4bd8.pdf

Mazziotti, N., Borda, L., Heidenhain, C., y Weiss, M.L. (2001, Abril). Tendencias en la circulación de programas televisivos en el Mercosur. Consultada el 18 de enero de 2014:
http://200.144.189.42/ojs/index.php/famecos/article/view/255/194